Analistas anticipan que la independencia del Banco de la República no se pondrá en riesgo con la llegada del exministro Alberto Carrasquilla a la junta del Emisor.

No es la primera vez desde 1991, cuando se creó la junta directiva del Banco de la República, que un presidente designa a los cinco miembros de ese cuerpo colegiado. En aquel año fue por necesidad y ahora por necedad, consideran algunos analistas, que se llega a esa unanimidad en la conformación de la junta. Quizá la gota que alborotó el ambiente económico y político fue la designación del exministro Alberto Carrasquilla, en reemplazo de la dimitente Carolina Soto, la última codirectora que sobrevivía de la administración Santos.

Dos renuncias (Juan Pablo Zárate y José Antonio Ocampo) y dos cambios, llevaron a la actual situación de una junta designada en su totalidad por la administración Duque. Previo a la anunciada renuncia de Arturo Galindo, el presidente decidió efectuar dos cambios: Ana Fernanda Maiguashca y Gerardo Hernández, designados en la administración anterior, jugada que le abrió las puertas de la junta a Bibiana Taboada y Mauricio Villamizar. Por Galindo llegó Jaime Jaramillo y la renuncia de Carolina Soto le permitió al Gobierno hacer moñona con Alberto Carrasquilla.

Entre otras razones, las críticas llovieron por el tema de paridad de género, que quedó reducido a su mínima expresión en la junta. Con la renuncia de Soto se esperaba que Duque nombrara a otra mujer para mantener esa cuota del 40 %, estando por encima del 30 % que exige la Ley 581 de 2000. Con la llegada de Carrasquilla, ese balance baja al 20 %.

 

¿Independencia del Banco de la República?

Dudar de la independencia del Banco de la República ahora es poner en tela de juicio el profesionalismo y la responsabilidad de los actuales miembros de la junta del Banco. También es dudar de la capacidad y el reconocimiento de un economista como Alberto Carrasquilla y es ir en contracorriente con lo que piensan los inversionistas institucionales, el mercado financiero internacional y local.

Ahora bien, varios observadores tampoco le perdonan al exministro Carrasquilla haber propuesto que un ministro de Hacienda no participe en reuniones de la junta. Un debate que se maneja desde hace rato no solo acá, sino en otras economías. “Alberto Carrasquilla tiene todas las credenciales y se ha caracterizado por ser un economista bastante ortodoxo, lo que no debería poner en riesgo ni la independencia ni el statu quo del Banco Central”, sostiene Sergio Olarte, economista principal de Scotiabank Colpatria.

 

Fuente: El Espectador.