El cuerpo de rescate recuperó al menos 15 cuerpos carbonizados en los cimientos de un campamento de refugiados rohinya en el sur de Bangladesh. El incendio hasta ahora deja unas 400 personas desaparecidas y 560 que sufrieron lesiones.

Louise Donovan, vocera de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), afirmó que 45.000 personas fueron desplazadas por la catástrofe.

El incendio, que aún no tiene un origen determinado, comenzó el lunes en las horas de la tarde y se detuvo en la noche gracias al trabajo del equipo de voluntarios de la sociedad de socorro de la Media Luna Roja y los bomberos.

“Nuestro personal de primera línea nos ha informado de escenas horribles de devastación y desesperación. Uno de ellos me decía que había que imaginarse lo que era volver a perderlo todo cuando solo tres años antes habían sido obligados a abandonar sus hogares”, afirmó el portavoz del Programa Mundial de Alimentos, Thomson Piri.

La ACNUR ya comenzó el plan para reubicar lo más rápido posible a los damnificados y volver a tramitar los documentos de identidad perdidos durante el incendio.