Por Ronal García 

Un día como hoy, jueves 4 de julio  de 1991 se firmaba en el capitolio nacional, la constitución política que hoy nos rige, fue lo más revolucionario del siglo XX, una constitución respetuosa de los derechos y libertades individuales que puso fin a los rezagos de bipartidismo y  al súper poder del ejecutivo en los estados de sitio, confluyeron en ella los diversos pensamientos y el clamor popular, sirvió de instrumento para que varios grupos alzados en armas dieran su debate en la arena política sin armas.

Fue lo máximo para aquellos tiempos; pero a la fecha ha resistido 56 reformas, algunas para resolver inconvenientes de gobierno sin una visión amplia de estado y muchas otras por momento coyunturales

La constitución prometedora

El artículo 53 de la constitución establece que el congreso Expedirá el estatuto del trabajo, 30 años después aún seguimos esperando la dignificación de la clase obrera, y la erradicación de la famosa tercerización del trabajo.

Fue hasta hace  2 años y 11 meses, mediante la ley   1909 de 2018  que el congreso de la republica expidió el estatuto de la oposición, lo cual protege la participación real de las personas que no convergen con el gobierno de turno, esto con el fin de propiciar una democracia sana.

A pesar de los esfuerzos del constituyente, en proporcionar una constitución política a la altura de los tiempos, su aplicación se ha visto truncada por los diferentes intereses políticos.

A propósito del paro nacional

En días pasados vimos el estallido social a lo largo y ancho del territorio nacional, el gobierno de turno presento al congreso de la republica su tercera reforma tributaria.

La reacción popular no hizo esperar, tras varios días de protesta el gobierno determino retirar el proyecto de reforma tributaria, es que no era para más, nuestra constitución no está a la altura de los tiempos en materia económica, se quedó estancada en siglo XX.

Hoy no es garantía profesionalizarse en Colombia, nuestra juventud ha salido a marchar por la falta de oportunidades, porque existe una clase política que  acomoda la norma a sus intereses económicos con el fin de  evadir impuestos; impuestos que debe asumir la pequeña y mediana empresa, y la clase trabajadora del país.

Así mismo una constitución que permite, que se asesinen en la calles sus jóvenes, cuando estos salen a exigir sus derechos, es una constitución que se quedó corta a nuestro tiempos.

Si nuestra constitución propicia estos escenarios, necesitamos replantear nuestro contrato social.